lunes, 9 de agosto de 2010
Añoranza, melancolia y distancia
jueves, 5 de agosto de 2010
nuestro primer encuentro ...
Apenas podía conciliar el sueño cuando apareció ante mí un ser que jamás había visto, tenía cuatro paras y por su aspecto hubiera jurado que era un perro, o por su tamaño un lobo, por color sería albino o nordico pues su pelaje era de nieve calida y sus dientes, afilados y relucientes como el acero ante la luz lunar que alumbraba temerosa la escena…
¿Sería yo la nueva caperucita aterrada en ese insólito bosque o simplemente era una pesadilla provocada por mis experiencias y lecturas?
Atónita e inmóvil permaneci a observar el espectáculo que había ante mi, en mi presencia inquieta, y, cuando parecía estar todo tranquilo, el animal cobró una postura homínida y apareció tras de mi en un simple pestañeo, y me mordió en lo que denomino, “tu inocente aunque a su vez recurrente cuello”…
Desde entonces no he vuelto a probar esas deliciosas comidas que hacia anteriormente, antes de aquello, de aquella noche…
martes, 3 de agosto de 2010
de camino a casa
Tras el bosque frondoso que se hallaba ante mí, pude vislumbrar delante de mis ojos una sombra, una silueta, mas no sabría decir si era humana, o quizás una animal, a estas horas, sería lo normal…
Continúe por el sendero con la única luz que me proporcionaba la luna, y camine durante un largo trecho, hasta llegar a un claro, donde atónita me tumbé en la hierba alta, a contemplar las estrellas, tan bellas y relucientes como siempre, en esa armonía cósmica que parece azar, pero las coincidencias no existen, dos astros no chocan por casualidad, al igual que el destino ha sido quien me ha llevado en soledad al claro.
-Un ruido!! – Grite mientras me incorporaba de mi posición.- ¿quién anda ahí?
No conseguí ver a nadie, pero me mantuve en alerta los siguientes minutos, con mi cuchillo de picnic en la mano, sería una escena de gran valentía, pero me temblaba todo el cuerpo, pues no hay mayor miedo que lo desconocido…podría ser un animal en busca de alimento, un oso quizás…
Al contemplar que el ruido desaparecía entre los arboles, comencé a caminar hacia el norte, donde está mi casa.
De repente, algo rozo mi mano, algo peludo, algo que no había conseguido ver ni oír, tan sigiloso como el viento me rozó y se fue tal y como había venido, pero no me hizo daño, no quería atacarme, no quería herirme…de que se trataba y por qué a mí, por qué ahora…
lunes, 2 de agosto de 2010
adios, adios por siempre
No existe espacio ni tiempo,
ni llanto ni lamento,
que pueda unir dos corazones
sangrentes, rotos, despedazados
si quiera por un momento,
pues el amor te eleva al cielo,
donde todo ángel que se precie se halla en convivencia,
parece ser la felicidad quien les lleva a esos lechos que son nubes,
pero que nadie os engañe,
fue el amor el responsable de tan trágico y largo viaje.
Siendo esto la carta de despido por parte de mi alma,
quería decíos a todos los que hallasteis conmigo,
que un recuerdo me llevo al cielo, el amor, la amistad y vuestro anhelo…